Empieza con la primera pasada hecha
Cuando abre el expediente, la pre-revisión ya está en la ficha: recomendación, número de hallazgos y una puntuación propuesta, con los criterios de vuestro colegio. Lo repetitivo llega señalado.
En AI·Visado, la IA lee el PDF del proyecto con los criterios de vuestro colegio, señala lo que falta o no cuadra y copia la frase en la que se apoya. El técnico lo comprueba y resuelve. La IA ayuda; no concede el visado.
La IA no quita trabajo de criterio: quita el de buscar. El técnico sigue leyendo el proyecto, pero empieza sabiendo dónde mirar.
Cuando abre el expediente, la pre-revisión ya está en la ficha: recomendación, número de hallazgos y una puntuación propuesta, con los criterios de vuestro colegio. Lo repetitivo llega señalado.
A la IA se le exige copiar la frase literal del documento en la que se apoya. El técnico pulsa el hallazgo y el PDF se abre en esa frase: si la cita no aparece, ya sabe lo que vale ese hallazgo.
«¿Dónde está la justificación de esto?». La respuesta llega con hasta ocho citas literales, cada una con su fichero. Si no encuentra respaldo en el texto, lo dice en lugar de responder.
La IA evalúa con vuestra lista de criterios, vuestras instrucciones y vuestros documentos de criterios. La recomendación y el techo de la puntuación salen de reglas fijas, iguales para todos.
Las reglas recalculan la puntuación a partir de los hallazgos para ayudar a priorizar la revisión. La bandeja enseña la puntuación de la IA junto al plazo y al revisor de cada expediente.
Cada deficiencia llega con su gravedad y una propuesta de solución en pasos, y el técnico añade sus comentarios por documento. El colegiado sustituye lo que falla y el expediente vuelve como segunda revisión.
Del PDF que entrega el colegiado a la pre-revisión que ve el técnico, en cuatro pasos.
De cada PDF del proyecto se saca su texto, y las páginas escaneadas o de planos se leen con OCR. Lo que no se puede leer, la pre-revisión lo dice.
El texto se evalúa punto por punto contra la lista del colegio. Se le prohíbe citar normativa de memoria: solo vale lo que el colegio declara.
Cumple, no cumple, no consta o no aplica, con la cita literal de lo que cumple y de lo que no. Lo que falta no tiene frase que citar: sale como «no consta».
Una deficiencia grave da rechazar y una moderada, corrección, escriba lo que escriba el modelo. Con algo sin acreditar, la puntuación no pasa de 69.
Lo que señala en el proyecto
Sus límites, dichos
Para memorias de cientos de páginas, la API de análisis procesa el texto por fragmentos y señala si la cobertura es parcial.
La pre-revisión es texto: no mueve el expediente. Lo que pasa después es una actuación del colegio, con nombre y hora en la auditoría.
Y si un día queréis el visado automático para trabajos sencillos, existe, viene apagado y lo enciende el colegio por tipo de trabajo. Lo disparan comprobaciones mecánicas que elegís vosotros, no el juicio de la IA.
¿Queréis el detalle técnico, con capturas del producto? Está en Tecnología.
Lo que hace la IA
Lo que no hace
El análisis de los documentos se hace con un modelo de IA europeo y los datos se tratan en la Unión Europea. El proveedor es un encargado del tratamiento, nombrado en el contrato que firma el colegio.
Vuestro administrador puede retirar el dictamen de la pantalla desde el panel. Y se puede apagar de raíz en vuestra instalación: los expedientes llegan igual a revisión, sin dictamen.
En Analítica › Consumo de IA, el colegio ve los documentos analizados cada mes y cuántos le quedan de lo contratado. Lo que no se usa un mes no se pierde: pasa a una hucha y se puede gastar durante los seis meses siguientes. Es el mismo cálculo con el que se factura.
Si sustituye al técnico y si se lo inventa: lo que hace la pre-revisión y lo que no.
La IA lee el PDF con los criterios del colegio, propone y cita la frase del documento; el técnico comprueba y resuelve. La IA no concede el visado.
Interfaz ilustrativa con datos ficticios.
Cada hallazgo cita la frase del proyecto y la norma del colegio; lo que no encuentra sale como «no consta», si no puede leer el PDF lo dice y el técnico salta a la cita para comprobarla.
Interfaz ilustrativa con datos ficticios.
Qué documentos se presentan y qué mira la pre-revisión en cada colectivo.
No. La IA lee, analiza y propone. Aprobar, rechazar o pedir corrección lo hace el técnico del colegio, con su nombre y su hora en la auditoría. Existe un visado automático, apagado de origen, que el colegio puede encender por tipo de trabajo; lo disparan comprobaciones mecánicas, no el juicio de la IA.
Extrae el texto de cada PDF y lo evalúa contra los criterios de vuestro colegio. Por cada criterio da un estado (cumple, no cumple, no consta o no aplica) y copia la frase literal en la que se apoya. Lo que falta sale como «no consta».
Con los que fija el colegio: una lista de criterios, instrucciones libres y documentos de criterios. Se le prohíbe usar normativa de memoria. Sin criterios configurados se limita a la suficiencia documental y a la coherencia con los datos declarados, y lo dice.
Puede equivocarse, y por eso cada hallazgo lleva su cita: el técnico la comprueba en un clic y descarta lo que no se sostiene. Cuando no puede analizar un documento, lo dice, y el expediente pasa igual a revisión.
El análisis se hace con un modelo de IA europeo y los datos se tratan en la Unión Europea. El proveedor figura como encargado del tratamiento en el contrato de protección de datos que firma el colegio.
No se pierden. Lo que no se usa en un mes pasa a una hucha y se puede gastar durante los seis meses siguientes, antes de pagar ningún exceso. El saldo se ve en Analítica › Consumo de IA.
Sí. Las páginas sin texto se leen con OCR, hasta un tope de páginas por análisis. Lo que aun así no se puede leer, la pre-revisión lo indica y el técnico lo revisa a mano.
Sí. Los criterios, los tipos de documento y la terminología se configuran por colegio: arquitectos, arquitectura técnica, ingenierías y otros colegios profesionales con visado.
El visado lo hace tu colegio. Para llegar con menos sorpresas, AI·Colegiado contrasta tu proyecto con el Código Técnico de la Edificación y te dice qué conviene repasar. Es una pre-revisión orientativa que contratas tú, sin que tu colegio tenga que activar nada. Gratis para empezar.